La estrategia del factor mínimo

Apóstol Rogelio Mora

Los grupos en casa constituyen la mínima expresión de la Iglesia, y si como parejas ministeriales trabajamos en unidad para fortalecerlas, el crecimiento será indetenible.

Cuando arrojamos una pequeña piedra al agua, observamos como toda su superficie se ve afectada en forma de ondas expansivas; un fenómeno similar ocurre con los terremotos y los maremotos: una pequeña grieta en la tectónica de placas puede ocasionar un efecto devastador en la superficie terrestre. De manera similar, en el modelo de Jesús, los grupos en casa constituyen el epicentro de la visión; puede que sea un grupo pequeño pero su efecto se hace sentir en toda una comunidad y este efecto es maximizado si la pareja ministerial trabaja en unidad. Como líderes, debemos valorar cada grupo en casa que tenemos bajo nuestro cuidado, porque, así como un pequeño incendio puede propagarse y consumir todo un bosque, así el fuego del Espíritu Santo que irradia una pequeña célula, puede propagarse y consumir las obras del enemigo en toda una localidad.

Calidad y no cantidad. De nada vale tener setenta grupos en casa bajo nuestra supervisión, pero sólo veinte funcionando; tampoco podemos pretender llegar a mil grupos si como Iglesia no cuidamos los que tenemos actualmente; debemos enfocarnos en lo que tenemos ahora, así sea un solo grupo en casa en el caso de los líderes recién lanzados, porque la fidelidad en esta mínima expresión es la clave para el crecimiento y la multiplicación efectiva de nuestra Iglesia. En la parábola de los talentos, aquel siervo que fue fiel en lo poco, el Señor se encargó de promoverlo hacia lo mucho 1; el mismo Jesús fue ejemplo de ello, empezó su ministerio en un grupo en casa 2 y terminó con la redención del mundo entero.

El poder del acuerdo. Cuando una pareja ministerial se reúne para orar y planificar sus acciones en pro de la visión, están activando el poder del acuerdo, según el cual, todo lo que pidan a Dios les será hecho 3. Sin oración, no hay acuerdo que valga, más aún, se hace evidente que opera un espíritu independiente en los líderes que no oran juntos. Las alianzas humanas son efímeras porque no están fundamentadas en la oración, lo mismo sucede con la unidad de la pareja ministerial. ¿Estarán dos personas juntas sin estar de acuerdo? 4, claro que no, porque sería una relación de disputas y conflictos. Cuando el espíritu independiente opera en una persona, la misma piensa que sola puede hacer todas las cosas, y en una Iglesia ni siquiera los pastores operan así, necesitan del consejo y aprobación de su equipo de trabajo. Pedro y Juan, apóstoles establecidos por el mismo Señor, con una trayectoria importante en el Evangelio, subían juntos a orar en el Templo como pareja ministerial 5, y es que comprendieron que la oración es la clave para efectuar los planes que hagan correr la visión.

Resolviendo necesidades. Saliendo del Templo, Jesús se llevó a cuatro de sus discípulos a una casa para enseñarles el efecto que causa en las personas cuando les suples una necesidad; estando allí, Jesús sanó a la suegra de Pedro y enseguida la misma les comenzó a servir 6. A donde quiera que vayamos siempre habrá una necesidad, y si trabajamos en equipo con el Espíritu Santo, la vamos a suplir y en agradecimiento, las personas beneficiadas buscarán servir a Dios; notemos que Jesús primero fue a la necesidad antes de recurrir a la prédica, es decir, estableció la fe antes que un método de trabajo. Este milagro que sucedió en la casa de la suegra de Pedro, fue el epicentro para que muchas personas fuesen sanadas y libres en esa ciudad 7, evidenciando una vez más, la aplicación de la estrategia del factor mínimo, es decir, como la excelencia y fidelidad en un grupo en casa, ocasiona un efecto multiplicador y de crecimiento exponencial.

Las promesas de Dios. Si a nuestro grupo en casa llegan personas con problemas económicos, debemos predicarles acerca de las promesas de abundancia; si los problemas son de salud, les predicamos acerca de las promesas de sanidad; si los problemas son familiares, les predicamos acerca de las promesas de salvación. Siempre debemos darle a las personas, algo en que creer, fundamentado en la Palabra de Dios. Y no solamente hablamos de las promesas de Dios, sino de cómo las mismas se han hecho patentes en nuestras vidas a través de nuestro testimonio 8; esta fue la estrategia que utilizó el Apóstol Pedro en su primer discurso para ganarse no menos de tres mil personas. Esta multiplicación viene de la mano de Dios, porque es el mismo Señor quién añade a una Iglesia a los que deben ser salvos 9.

Debemos orar y obrar en equipo, perseverando unánimes en el Templo y en los grupos en casa, si así lo hacemos, el Señor se encargará de entregarnos más y más personas a nuestro cuidado. Nuestro testimonio de vida es nuestro mayor mensaje, es decir, de cómo Jesús nos rescató, nos salvó y nos hizo sentar en lugares celestiales 10. Hagamos las cosas como Jesús, manifestemos las señales del Espíritu Santo en los grupos en casa, las mismas se constituirán en el epicentro del avivamiento de nuestras comunidades, las cuáles se rendirán a los pies de Cristo.

Citas:

1 Mateo 25:23 (RVR60): Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

2 Mateo 8:14-15 (RVR60): Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre. Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.

3 Mateo 18:19 (RVR60): Otra vez os digo, que, si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

4 Amós 3:3 (RVR60): ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?

5 Hechos 3:1 (RVR60): Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.

6 Marcos 1:29-31 (RVR60): Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan. Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella. Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.

7 Marcos 1:32-34 (RVR60): Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; y toda la ciudad se agolpó a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.

8 Hechos 2:39-41 (RVR60): Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

9 Hechos 2:46-47 (RVR60): Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

10 Efesios 2:4-6 (RVR60): Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo, y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

Palabra y poder

Del 02 al 08 de Abril de 2017

Idea central

Por medio de nuestras obras es que nuestra fe se hace manifiesta, lo mismo sucede con el Evangelio, no consiste en palabras sino en el poder de Dios.

Introducción

Jesús, en quién reposa toda sabiduría e inteligencia, hacía más de lo que decía y a donde quiera que fuera, ministraba la unción del Espíritu Santo. No podemos ser cristianos de sólo palabras, porque el Evangelio va más allá, es Palabra y poder de Dios, manifestado para la salvación del hombre. No puede ser que estés predicando sobre la abundancia y estés viviendo en escasez, o estés ministrando sanidad y tú mismo estés enfermo; antes de los demás, la Palabra debe ser una realidad en tu propia vida.

Más que palabras

“Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder”. 1 Corintios 4:20 (RVR60)

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Mateo 24:35 (RVR60)

Una Iglesia donde sólo se predique el Evangelio y literalmente nada pase, deja una obra inconclusa en quienes se congregan en ella. El reino de Dios, más que palabras, consiste en el poder de Dios, no significa con ello que tomemos por menos la Palabra, porque los cielos y la tierra pasarán, pero la misma siempre permanecerá.

Recibiremos poder

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Hechos 1:8 (RVR60)

Cuando somos llenos del Espíritu Santo, el Señor nos bautiza y nos entrega dones cuya ministración evidenciará el poder de Dios en nuestras vidas o en las vidas de quiénes nos rodean. Pese a nuestra incredulidad, Dios siempre hará milagros en medio de su pueblo, permitiéndonos ser testigos de su poder.

Mayor es Dios

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”. 1 Juan 4:4 (RVR60)

La mayoría de los cristianos desconoce el poder de Dios que reposa en ellos o bien, tienen temor de ministrarlo, pensando que el enemigo se los impedirá o que nada sucederá, pero recordemos que mayor es el Espíritu Santo de Dios que mora en nosotros. Puede que estés pasando un mal momento, donde no experimentes el poder de Dios en tu vida como al principio cuando hiciste la oración de fe, pero ten por seguro que mientras más lejos sientas a Dios, es cuando más cerca está de ti.

Conclusión

Obrar sin el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas es una locura; el Evangelio no consiste sólo en palabras sino en el poder de Dios, y siempre que se nos convoque a ser testigos del mismo, acudamos confiadamente, sabiendo que mayor es Dios que cualquier fuerza del enemigo.

Llamado y ministración

Si Dios clarifica y habilita tu vida con Palabra y poder, ¿acaso no vale la pena decir “sí” a Su invitación de seguirlo? Ábrele las puertas de tu corazón para que la luz de Su misericordia ilumine tu vida.

Intercesión

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días”. Salmos 23:4-6 (RVR60)

Señor aun en medio de sombra y de muerte sabemos que Tú estás con nosotros trayendo luz, claridad y certeza sobre nuestros pensamientos y acciones. ¡Que Tu amor y misericordia nos sigan todos los días!

Ofrendas

“Y se dispuso con los impíos su sepultura, más con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada”. Isaías 53:9-10 (RVR60)

Jesús se ofreció como expiación por nosotros, padeció para que luego de ese sacrificio, la voluntad de Dios fuera prosperada. Agradece con amor y con lo mejor de tu cosecha esa ofrenda que ha traído claridad a tu camino y te ha otorgado vida eterna.

¿Necesitas un milagro?

Del 09 al 15 de Abril de 2017

Idea central

Para que el Evangelio se convierta en una realidad en nuestras vidas, es necesario que experimentemos el poder de Dios, esto es, de un milagro.

Introducción

Necesitamos vivir una vida de milagros, ya que sólo la intervención de Dios nos sacará de los problemas del día a día. En la medida que creamos a Dios y tengamos pasión en su obra, recibiremos milagros. Nuestra nación necesita de un milagro y sólo la gente bizarra, es decir, valiente y arriesgada, lo hará posible.

Arrebata tu milagro

“Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre”. Lucas 8:43-44 (RVR60)

La mujer del flujo de sangre, por ley era inmunda, es decir, no se podría acercar a hombre alguno y menos a un maestro o sacerdote, y, sin embargo, ella se acercó sigilosamente a Jesús, le tocó el borde de su manto y al instante quedó sana. Así como ella, nosotros debemos ser valientes en arrebatar nuestro milagro del mismo Dios.

Si puedes creer

“Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. Marcos 9:20-23 (RVR60)

En cierta ocasión, los discípulos del Señor no lograron echar fuera un demonio, y Jesús tuvo que intervenir en persona; rodeado de personas incrédulas, incluyendo al padre del joven endemoniado, en primera instancia Jesús le declaró que bastaba con tener fe para que todo fuera posible, y declarando la Palabra, el joven quedó libre. Al que cree, todo le es posible.

Dones espirituales

“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas”. 1 Corintios 12:7-10 (RVR60)

Todos recibimos de parte de Dios, la manifestación del Espíritu Santo a su debido tiempo, el cual nos bautiza y nos entrega dones, entre ellos, los dones de sanidades y de hacer milagros, pero nada sucederá si no nos atrevemos a declarar la Palabra. Nuestra fe tiene niveles donde la única manera de escalar es ejercitándola hasta el punto de poder resucitar muertos en el nombre de Jesús.

Conclusión

Así como en el mundo somos valientes para arrebatar lo que por derecho nos pertenece, tengamos presente que nuestra sanidad y nuestro bienestar es un derecho que adquirimos cuando aceptamos a Cristo en nuestro corazón, seamos pues valientes en arrebatar milagros y ministrar dones espirituales al servicio de Dios.

Llamado y ministración

Jesús te llama y te busca porque desea bendecir tu vida, darte carácter y decisión a través de Su Palabra para que descubras tu camino junto a Él y nunca más estés solo. Él es la compañía perfecta. ¡Decídete y acéptalo como tu mejor amigo!

Intercesión

“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”. Jeremías 32:27 (RVR60)

Padre, Tu Palabra dice enfáticamente que nada hay difícil para ti, por ello, sin ninguna duda o temor, te pedimos por quienes en nuestra familia necesitan tomar la decisión de conocerte y entregarte su vida. Obra milagros y atráelos a Tu presencia.

Ofrendas

“Manda a los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda, mi pan con mis ofrendas encendidas en olor grato a mí, guardaréis, ofreciéndomelo a su tiempo”. Números 28:2 (RVR)

Las ofrendas que presentamos son olor fragrante para Dios. No dudes, toma la decisión de atender a lo que Su Palabra dice y sin duda verás el poder de Su recompensa.

Testigos del poder de Dios

Del 16 al 22 de Abril de 2017

Idea central

Por medio de la sangre de Cristo hemos vencido al enemigo, pero es nuestro testimonio de vida lo que garantiza que dicha victoria sea contundente en nosotros.

Introducción

El poder de Dios se siente y se palpa, pero también nos hace testigos. Somos testigos de lo que vivimos, tocamos y sentimos y es por medio del testimonio de la Palabra de Dios que el enemigo recibe una derrota contundente.

La religión no tiene nada que testificar

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Hechos 1:8 (RVR60)

Antes de su ascensión al cielo, el Señor declaró que seremos testigos de su poder hasta en los últimos rincones de la tierra; esto es algo que no concuerda con las religiones, por cuanto se basan en tradiciones humanas y no en el poder de Dios. Si eres una persona religiosa tendrás una doble vida, en tu casa serás alguien, pero en la Iglesia otra, seamos pues auténticos como Jesús.

El Verbo de vida

“Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos, tocante al Verbo de vida”. 1 Juan 1:1 (RVR60)

Los discípulos directos del Señor lograron oír, ver y palpar con sus propias manos a Jesús, y nosotros hoy en día lo podemos sentir tanto o más real en nuestro corazón, lo cual nos hace bienaventurados. No importa si has cometido errores, inclusive si en algún momento has renegado del Señor, basta la sola presencia del Espíritu Santo para que una paz que sobrepasa todo entendimiento inunde tu corazón; esta es la real presencia del Señor.

El poder del testimonio

“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”. Apocalipsis 12:11 (RVR60)

La sangre de Cristo tiene poder para vencer al infierno mismo con el enemigo y todos sus demonios, pero nuestro testimonio de vida es el que garantiza que nunca más los mismos, tengan potestad sobre nuestras vidas. Si estás casado y te ofrecen salir y pasarla bien, no lo hagas, más aún, ten presente que tu fidelidad puede ser testimonio suficiente para convertir a otros que andan en adulterio; estarás salvando tu matrimonio y la vida de otros.

Conclusión

Cuando testificas del poder de Dios en tu vida, algo sucede en quiénes te oyen. Tu testimonio tiene el poder de levantar al caído, reedificar lo que se había destruido y resucitar lo que se creía muerto. El diablo te odiará a muerte por testificar del poder de Dios, pero Jesucristo en su lugar, te amará por siempre.

Llamado y ministración

El árbol se conoce por su fruto; un buen árbol dará un buen fruto. De igual manera, un verdadero hijo de Dios dará buen testimonio en todas las áreas de su vida, lo cual, por supuesto, no implica perfección sino una genuina búsqueda del bien en las manos de Dios. Permite que Él te ayude a ser testigo y a dar testimonio.

Intercesión

“Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”. Mateo 7:8 (RVR60)

Señor, confiados en que al pedir, recibimos y al buscar, encontramos, te pedimos que nos ayudes a imitarte para que nuestra vida sea un hermoso testimonio de las maravillas que puedes obrar en quienes creen en ti.

Ofrendas

“Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. Filipenses 4:14-19 (RVR60)

Cuando das al Señor, no dudes que podrás dar fiel testimonio de que Él te suplirá en abundancia, conforme a Sus riquezas en gloria.

Jesús sanaba y echaba fuera demonios

Del 23 al 29 de Abril de 2017

Idea central

El enemigo ha venido a matar, robar y destruir, pero Jesús ha venido para darnos vida en abundancia, y sólo una persona totalmente sana y libre la puede experimentar.

Introducción

Si queremos ser efectivos en el reino de Dios, debemos imitar a Jesús en todo lo que hacía, y si leemos los cuatro evangelios, nos percataremos que básicamente Jesús sanaba y echaba fuera demonios, y es que Él ha venido a deshacer las obras del enemigo para que podamos vivir a plenitud.

Echando fuera demonios

“Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él”. Marcos 1:23-26 (RVR60)

Entrando Jesús en el Templo se encontró con un hombre endemoniado, cuyo espíritu inmundo fue reprendido y echado fuera, y es que los demonios se sujetan y obedecen en el nombre de Jesús. Resulta increíble pensar que los demonios son capaces de sujetarse y muchas personas incapaces de hacerlo, es decir, la salvación no es obligatoria, depende de la decisión personal de cada quien.

Libertando a los cautivos

“Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios”. Lucas 13:10-13 (RVR60)

Desde hacía dieciocho años el enemigo tenía cautiva a una mujer con un terrible espíritu de enfermedad que la mantenía encorvada, y bastó la sola presencia de Jesús para darle libertad. Hay enfermedades que son causadas por demonios, tales como el insomnio, el cáncer o la artritis, seamos pues, instrumentos de libertad echando fuera estas enfermedades.

Sanando a los enfermos

“Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. Hechos 10:37-38 (RVR60)

Cuando vemos a una persona padeciendo una enfermedad, no seamos indolentes ante ella, hagamos nuestra parte imponiéndole las manos y declarándole sana y si es la voluntad de Dios, recibirá su milagro. Jesús fue ungido con el Espíritu Santo y con poder para hacer el bien y sanar a los enfermos, y nos ha delegado esa misma autoridad para hacerlo.

Conclusión

Una persona enferma, deprimida, con insomnio e ideas de suicidio, sin duda está bajo una influencia demoníaca, de la cual, y sin importar el tiempo que la haya padecido, el Señor tiene poder para libertarla en un instante, pero ha determinado hacerlo por medio de nosotros como canal de bendición. Seamos pues como Jesús, prediquemos el Evangelio, sanando y echando fuera a los demonios.

Llamado y ministración

Nuestro Padre desea enseñarte y edificarte con Su Palabra y poder. Al reconocer a Jesús como Señor y Salvador, te conviertes en heredero de muchas promesas que transformarán tu vida. Dale la bienvenida a Su amor y misericordia.

Intercesión

“Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.”. Romanos 12:14 (RVR60)

Padre, te damos gracias porque nos has enseñado sobre el poder de las palabras para hacer el bien. En este momento declaramos abundancia de bendición sobre quienes nos rodean, incluso sobre aquellos que por alguna razón están alejados de nosotros y nos rechazan o nos persiguen.

Ofrendas

“Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella. Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero. E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti”. Génesis 28:18-22 (RVR60)

La ofrenda, además de ser un acto de amor a Dios, tiene poder para pactar por bendición, ya que demuestra nuestra capacidad de creerle al Señor. Hónralo con tus bienes y declara con tu boca que de esta forma le demuestras tu fe en que Él obrará en tu vida.