Dos fundamentos del buen discípulo

Apóstol Rogelio Mora

En los momentos de crisis es cuando surgen las mejores oportunidades de crecimiento, el cual dependerá de nuestra capacidad de oír y obedecer la Palabra de Dios.

En momentos de crisis lo mejor que podemos hacer es aferrarnos firmemente a los fundamentos establecidos en la Palabra de Dios, siendo obedientes en todo momento. Jesús afirmó que, en el día del juicio, algunos dirán que en Su nombre echaron fuera demonios y sanaron enfermos, pero a tales desconocerá, por el hecho que no permanecieron firmes en los principios establecidos en Su Palabra. ¿Qué clase de cristianos somos? ¿Realmente ponemos por obra las enseñanzas de Jesús? ¿Hemos entendido que en el mundo tendremos aflicción? ¿por qué pues titubeamos cuando vemos la barca tambalear en medio de la tormenta? Seamos auténticos cristianos comprendiendo que en los momentos de crisis es cuando surgen las mejores oportunidades de crecimiento y que todo depende de nuestra capacidad de oír y obedecer la Palabra de Dios.

Obediencia, la madre de todas las bendiciones. No basta con reconocer a Jesús como Señor, debemos obedecer lo que establece en Su Palabra a fin de que podamos ser reconocidos como sus discípulos 1. Cuando oímos y hacemos estamos fundamentados sobre la roca firme, que es Jesucristo, en cambio, cuando oímos y no hacemos, tan pronto llegan los problemas y las tribulaciones, todo lo que hemos construido se viene abajo. De los cinco sentidos, acá podemos darnos cuenta que el más importante para el reino de Dios es el oído, ya que por allí entra la fe, en pocas palabras, oír y no hacer es lo mismo que estar sordos. No podemos evitar que el río golpee nuestra morada, pero sí lograr que la misma permanezca estable.

No seamos oidores olvidadizos 2. Si Dios nos manda a amar a nuestra esposa, ¿por qué solemos tratarla con aspereza? El hombre se fortalece en su mujer; si el hombre es mediocre en su búsqueda de Dios, difícilmente la mujer lo seguirá y eventualmente su matrimonio fracasará, y todo ello por oír y no hacer lo que Dios nos manda. Si Jesús nos manda a realizar la Gran Comisión, ¿por qué nos cuesta tanto hacer discípulos a través de grupos en casa? Reconocemos que no es fácil la mayoría de las veces, apegarnos a los principios que establece Dios en Su Palabra, pero sin duda son el único camino que nos conduce hacia la vida abundante en la tierra y hacia la salvación en la eternidad. No nos engañemos a nosotros mismos, debemos oír y poner la Palabra de Dios por obra.

Edificando nuestro hogar. Hoy en día muchas parejas, inclusive cristianas, se divorcian, olvidando que sólo la muerte es motivo de separación de un matrimonio. La mujer debe estar sujeta al hombre como cabeza del hogar y el hombre debe amarla y honrarla dándole amor y provisión; si la mujer es la gloria del hombre, ¿es correcto que ande mal vestida y desarreglada? Si la mujer es sabia en la medida que edifique su hogar, ¿es correcto que deje de lado el orden y limpieza de la casa para atender otros asuntos? Tanto el hombre como la mujer deben cumplir su rol en el matrimonio. ¿Cómo podemos afirmar que somos discípulos del Señor y no guardamos sus mandamientos? Dios nos bendice en todo lo que hagamos siempre y cuando guardemos Su Palabra.

Sin el Señor en vano trabajamos 3. De nada vale levantar una casa, tener un matrimonio sólido y bienestar económico si Dios no está presente en nuestra vida, porque todo lo que hagamos sin Él es en vano. De igual manera sucede con quiénes oyen la Palabra de Dios y no la practican; puede que eventualmente tengan prosperidad y bienestar, pero tan pronto lleguen los problemas, todo se viene abajo. La ruina o la prosperidad del hombre depende de estos dos fundamentos: oír y obedecer a Dios.

Para ser considerado un buen discípulo del Señor, debemos oír y obedecer lo que establece en Su Palabra y, por tanto, las instrucciones que nuestras autoridades, sean líderes o pastores, nos imparten. La recompensa a nuestra obediencia es ser afortunados en todo lo que hagamos 4, y aún en momentos de necesidad, ser saciados.

Citas:

1 Lucas 6:46-49 (RVR60): ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.

2 Santiago 1:22-25 (NBD): Pongan en práctica la palabra y no se limiten a sólo escucharla pues de otra manera se engañan ustedes mismos. El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que mira su cara en un espejo y, en cuanto se va, se olvida de cómo era. Pero el que pone su atención en la ley perfecta que da libertad, y sigue en ella sin olvidar lo que ha oído y hace lo que ella dice, será dichoso en lo que hace.

3 Salmos 127:1-2 (NBD): Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los albañiles. Si el Señor no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes. En vano se levantan de madrugada, y se acuestan muy tarde, trabajando desesperadamente por pan para comer, porque Dios concede el sueño a sus amados.

4 Santiago 1:22-25 (PDT): Pero no es suficiente con sólo oír el mensaje de Dios. Hay que obedecerlo. Si sólo lo oyen, sin hacer lo que dice, se están engañando a sí mismos. El que oye el mensaje de Dios sin obedecer lo que dice es como el que se mira en un espejo. Se mira en el espejo, se va y pronto olvida lo mal que se veía. Por el contrario, el que se fija bien en la ley perfecta, la que libera a la gente, y la pone en práctica en lugar de ser un oyente olvidadizo, será afortunado en lo que hace.

Fe, buena actitud y palabras correctas

Del 04 al 10 de Junio de 2017

Idea central

Dios nos presenta un mundo de posibilidades para ser bendecidos y bendecir, y sólo nos pide mantener la fe, con una buena actitud expresando palabras correctas.

Introducción

Como cristianos, debemos cultivar por igual, tres virtudes, para seguir adelante frente a toda adversidad: fe, buena actitud y palabras correctas. Sin fe es imposible agradar a Dios aún si tenemos buena actitud y procuramos decir las palabras correctas. Sin buena actitud nuestras declaraciones de fe pierden valor y ciertamente no pronunciaremos palabras correctas ante la adversidad; y sin palabras correctas sólo demostraremos una fe y una actitud fingidas.

Fe y humildad van de la mano

“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”. Romanos 12:3 (RVR60)

Todos hemos recibido una medida de fe, la cual Dios mismo ha repartido a cada uno, y no basta con tenerla, debemos ejercerla sin temor, pero a la vez con humildad, reconociendo que sin Dios nada podemos hacer y que somos simplemente instrumentos a su servicio. La falsa humildad es lo peor que nos puede pasar como cristianos; cuando alguien nos halaga, nuestra disposición debería de ser hacia la alegría, redireccionando el honor a Dios quien nos ha dado todo.

Unidos en un sentir

“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición”. 1 Pedro 3:8-9 (RVR60)

La vida se acorta con mala fe, es decir, con mala actitud. No podemos andar en la vida tratando mal a los demás o pagando nuestros errores con nuestros seres queridos; hay personas que con su sola presencia ahuyentan a los demás porque permanentemente tienen una mala actitud. Una mala actitud se refleja en nuestras vidas, cuando devolvemos mal por mal y somos incapaces de perdonar y bendecir a los demás. Si nos humillamos no siempre seremos exaltados por los demás, pero de seguro, tarde o temprano, seremos exaltados por Dios.

Refrena tu lengua del mal

“Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño”. 1 Pedro 3:10 (RVR60)

Debemos declarar siempre lo correcto, sabiendo que el Señor está atento a nuestras palabras. Muchas personas hacen grandes declaraciones de fe y demuestran ante el público una buena actitud, pero en lo personal sólo profieren malas palabras, son groseros y negativos, manteniendo una apariencia que de nada les valdrá, porque al final todo saldrá a la luz. A pesar de tus temores, evita pronunciar malas palabras que puedan destruir tus buenas intenciones.

Conclusión

Si tienes problemas con el temor y la duda debes trabajar la fe. Si no puedes afrontar los problemas con una sonrisa en los labios debes trabajar la buena actitud. Si tiendes a decir groserías y a maldecir en las peores situaciones debes refrenar tu lengua. Guardando estas virtudes podrás vivir largos días de bendición en la tierra.

Llamado y ministración

Con un corazón sincero, reconozcamos a Jesús como nuestro único Señor y Salvador, quien nos da el mejor ejemplo de humildad y de entrega total. Pídele que tome tu vida y te ayude a vivir como Él nos enseña.

Intercesión

“Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida”. 1 Juan 5:16 (RVR60)

Oremos por las personas a quienes les cuesta reconocer sus errores. Padre, pedimos para que no se aíslen en su orgullo, ablanden su corazón, sean humildes para recibir perdón y tengan oportunidad de enmendarse.

Ofrendas

“Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová”. Proverbios 22:4 (RVR60)

Presenta tu ofrenda acercándote con humildad y con temor de Dios. La recompensa de esta actitud va más allá de las riquezas, ya que se alcanza la honra y una larga vida.

El poder de resistir

Del 11 al 17 de Junio de 2017

Idea central

Más allá de cualquier situación adversa, nuestra confianza debe estar fundamentada en Cristo, no nos cansemos pues de resistir al diablo, sólo así venceremos.

Introducción

Cuando estamos a las puertas de una gran victoria, es cuando más somos objeto de los ataques del enemigo, pero si resistimos firmes y con plena confianza en Cristo, al diablo no le quedará de otra, que salir huyendo delante de nosotros. Cuando resistes, el enemigo reconoce tus fuerzas y retrocede, pero si desistes, y comienzas a flaquear y muestras una mala actitud, Él vendrá contra ti con más ímpetu para destruirte.

Se resiste en paz

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos”. Isaías 26:3-4 (RVR60)

Dios no nos bendice de un día para otro, debemos tener paciencia y confianza en que Él siempre cumple su Palabra. La resistencia no violenta es una prueba de la completa paz de Cristo reinando en nuestros corazones. La paz no consiste en negar la realidad, consiste en reconocerla y afrontarla, pero sin perder nunca nuestra identidad, manteniendo siempre una buena actitud. Cada vez que venga un ataque del enemigo, debemos pensar en lo que Dios dice y declararlo con fe.

Resistamos al diablo

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”. Santiago 4:7 (RVR60)

Lo que Dios dice siempre se cumple y todo aquel que vive confiado tiene pensamientos enfocados en ello pese a los ataques del enemigo; cuando perseveras en hacer lo bueno, en ser obediente a tus padres y a tus autoridades, y en no ceder frente a las tentaciones de la carne, el enemigo huirá y podrás ver con claridad la bendición de Dios en tu vida. Nunca olvidemos que nuestra vida ha sido comprada a precio de sangre; si Cristo se sometió a la voluntad del Padre, también nosotros debemos someternos a Cristo, a fin de ser partícipes de su gloria.

La obediencia debe ser pública y notoria

“Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal. Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros”. Romanos 16:19-20 (RVR60)

Por nuestras acciones, todos los que nos rodean, sabrán que verdaderamente somos cristianos. No puede ser que en la Iglesia seas cristiano, pero en la calle seas mundano. Muchas personas, por causa de su obediencia, hacen que otros tantos lleguen a Cristo, porque se convierten en modelos a seguir. Si por mucho tiempo haz practicado la sana doctrina, no desmayes, sigue resistiendo todo ataque del enemigo, perseverando en la fe.

Conclusión

Cuando resistes estas a punto de vencer cualquier situación adversa que estés pasando. Cuando desistes sólo le estás abriendo la puerta al enemigo para que continúe haciendo estragos en tu vida. No desmayes, enfoque tu mente y tu corazón en las promesas de Dios y tendrás la victoria.

Llamado y ministración

Padre, gracias por tu fidelidad para con nosotros; ayúdanos a ser fieles a ti siempre, úsanos conforme a tus propósitos. Reconocemos que sin ti, nada podemos hacer y hoy entregamos a ti nuestra vida, nuestro corazón, perdona nuestros pecados, te recibimos como nuestro único Señor y Salvador, danos la vida eterna. Amén.

Intercesión

“Más Jehová me ha sido por refugio, y mi Dios por roca de mi confianza”. Salmos 94:22 (RVR60)

Oremos por quienes confían en sus fuerzas o desmayan por los problemas que afrontan para que todos pongamos nuestra confianza en Dios, lo agrademos con nuestra fe y pronto podamos testificar de la ayuda que brinda a quienes nos abandonamos en Sus brazos.

Ofrendas

“Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Mateo 6:21 (RVR60)

Nuestras ofrendas son una muestra de la confianza que tenemos en Dios. Si nuestro corazón está a Su lado, será allí donde construyamos nuestro tesoro.

Guarda tus sueños

Del 18 al 24 de Junio de 2017

Idea central

La Palabra es el sueño de Dios para el hombre, debemos, por tanto, guardarla, cumplirla y meditarla con esfuerzo y sin temor, siendo optimistas ante toda situación.

Introducción

El enemigo presume que puede cortar el propósito de Dios en nuestra vida, pero a la verdad, ninguna autoridad tiene sobre nosotros si en el nombre de Jesús lo echamos fuera, así que nunca dejemos de luchar por nuestros sueños sin importar las circunstancias que nos rodeen. Si fracasaste en algo, considera que la solución ya está en las manos de Dios; antes que Adán y Eva pecasen, ya Dios tenía la solución en sus manos; nunca pierdas la fe, guarda tus sueños luchando por ellos.

Conforme a la voluntad de Dios

“Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. Filipenses 2:13 (RVR60)

La Palabra es el sueño de Dios para el hombre; si quieres que tus sueños se hagan realidad, en primer lugar, debes buscar alinearlos a la voluntad de Dios, porque es Dios precisamente quien produce en nosotros el querer como el hacer. ¿Quieres graduarte? ¿Anhelas que tu familia sea cristiana? ¿Quieres tener una empresa exitosa? Sigue soñando y sobretodo acciona para que se convierta en realidad.

Sueño sin esfuerzo es ilusión

“Y Dios me respondió: Voy a darte a conocer lo que está por suceder. Escríbelo en unas tablas, para que se lea de corrido. Tardará un poco en cumplirse, pero tú no te desesperes; aún no ha llegado la hora de que todo esto se cumpla, pero puedo asegurarte que se cumplirá sin falta”. Habacuc 2:2-3 (TLA)

¿Tienes un sueño en tu mente y en tu corazón? ¿Qué tanto de tu tiempo y de tu dinero estás dispuesto a sacrificar? Las cosas más importantes de la vida se hacen esperar, pero sin esfuerzo esa espera será eterna, depende de nosotros dar el primer paso, sabiendo que en el camino Dios permanecerá a nuestro lado. Quizás pensemos que Dios tarda en cumplir Su Palabra, pero la verdad es que Dios siempre llega a tiempo, y sólo nos pide que no nos desesperemos.

No temamos al hombre

“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. Hebreos 13:5-6 (RVR60)

Dios está buscando personas que luchen por sus sueños; de la misma manera que colocó en José el sueño de ser príncipe de Egipto y Éste permaneció firme y con optimismo en el cumplimiento de la visión que Dios le había dado, así también Dios espera que nosotros mantengamos siempre una buena actitud sea cual sea nuestra actual situación. Ten en cuenta, además, que cuando ayudas a alguien más a alcanzar sus sueños, a la vez estás impulsando los tuyos.

Conclusión

Todos tenemos sueños que alcanzar, pero más allá de nuestros propios sueños, debemos luchar por cumplir los sueños de Dios, los cuales hacen eco en la eternidad. Seamos siempre personas optimistas, planteemos la lucha de frente al enemigo, sin retroceder jamás, y sin importar que tan oscuro sea el panorama, tengamos presente que pronto vendrá el amanecer.

Llamado y ministración

Muchos de nosotros hemos dejado que nuestros pensamientos negativos nos invadan y no encontremos sentido a nuestra vida. Dios, a través de Su Hijo, puede cambiar nuestro lamento en gozo si tan solo le aceptamos y recibimos como nuestro único Señor y Salvador, y obedecemos Sus instrucciones.

Intercesión

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Isaías 55:8-9 (RVR60)

Intercedamos para que nuestro optimismo se fundamente en los pensamientos de bien del Señor, los cuales debemos tomar como nuestros.

Ofrendas

“Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios”. Números 10:10 (RVR60)

Ofrendar al Señor debe llenarnos de optimismo porque nos da la seguridad de que hacemos lo correcto y agradamos a Dios.

Falta poco

Del 25 de Junio al 01 de Julio de 2017

Idea central

Hagamos a un lado la duda y el afán, tengamos paciencia, ocupándonos primeramente de las cosas de Dios para que Él se ocupe de las nuestras.

Introducción

Muchas personas se han preguntado: ¿cuándo tendré mi propia casa? ¿cuándo dejaré de andar en transporte público? ¿cuándo me graduaré? ¿cuándo inauguraré mi propia empresa? Desde que anidamos un sueño en nuestro corazón y esperamos por su cumplimiento, transcurre un tiempo en el cual podemos entrar en el terreno de la duda, lo cual lo único que hace es alejarnos más y más de Dios. Estamos más cerca de alcanzar nuestros sueños de lo que imaginamos, así que alejemos la duda confiando en que falta poco para verlos realidad, aferrándonos a las promesas de Dios.

Primeramente, el reino de Dios

“Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:33 (RVR60)

Jesús reconoce que tenemos necesidad de muchas cosas en este mundo, bien sea, ropa, alimentos, una casa, un carro y demás, pero nos manda que busquemos primeramente Su reino, para que todo esto y más, sea añadido. No permitamos que el afán, esto es, el tratar de alcanzar desesperadamente las cosas, nos domine, al fin y al cabo, el que se desespera termina esperando más que los demás.

No estemos afanados por nada

“Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”. Mateo 6:34 (RVR60)

Muchas personas viven afanadas por alcanzar lujos y comodidades y descuidan lo más importante: Dios y la familia. La avaricia, esto es, el deseo desenfrenado de alcanzar las cosas a toda costa, sólo nos hace infringir principios establecidos en la Palabra de Dios, lo que eventualmente nos lleva al terreno del enemigo, donde terminaremos en pobreza. Somos llamados a bendecir nuestra actual condición y a edificar nuestra familia con nuestras palabras, sabiendo que sin importar lo que diga el hombre, el que se opone a Dios no prosperará.

No nos descuidemos

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo”. 1 Pedro 5:8-9 (RVR60)

Cuando no establecemos el reino de Dios, entonces el diablo establece el suyo, somos llamados pues a estar sobrios y velar en todo momento, peleando la buena batalla a través de la Palabra, resistiendo firmes en la fe, no cediendo ni un milímetro de terreno al enemigo. Los padecimientos duran poco tiempo, pero el afán y la duda nos hacen pensar que son eternos, estemos pues firmes en la fe, sabiendo que nuestra victoria está a la vuelta de la esquina.

Conclusión

Somos llamado a salir de nuestros hogares y a bendecir a los demás, confiando que en nuestra boca tenemos el poder de la vida. No importa lo que diga el mundo y el enemigo, pongamos en marcha nuestras ideas y seremos prosperados. Falta poco para que la voluntad de Dios se haga patente en nuestra tierra.

Llamado y ministración

Si te sientes agobiado, frustrado y desesperado, y piensas que no hay solución para tus problemas, es bueno que sepas que Cristo es la solución. Entrégale tu vida a Él y si buscas primero el reino de Dios y Su justicia, todo lo demás vendrá por añadidura. Dios te transformará y te ayudará a ser paciente en cada área de tu vida.

Intercesión

“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”. Salmos 40:1-2 (RVR60)

Oremos por quienes están en el pozo de la desesperación y necesitan salir de la angustia que atraviesan para que esperen pacientemente en el Señor y puedan ver Su mano colocándolos sobre la peña.

Ofrendas

“Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca. Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta. Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo”. Santiago 5:7-11 (RVR60)

La cosecha requiere siembra y paciencia para esperar el fruto de bendición. Siembra en el reino de Dios y sin duda obtendrás abundante fruto.