Lo que yo hago, lo que Dios hace

Apóstol Rogelio Mora

El desarrollo y crecimiento personal y ministerial no es fortuito, hay cosas que nosotros debemos hacer para poder ver la mano de Dios moverse a nuestro favor.

La mayoría de los cristianos vive un Evangelio subjetivo, es decir, piensan que Dios es el único responsable del desarrollo y el crecimiento de la Iglesia, cuando en realidad, hay cosas que nosotros, como discípulos de Jesús debemos hacer. Por ejemplo, Dios nos da las promesas, a nosotros nos corresponde creerlas; Dios nos entrega la Ley, a nosotros nos corresponde obedecerla; Dios nos entrega la visión, a nosotros nos corresponde su correcta ejecución; Dios nos entrega las almas, a nosotros nos corresponde cuidarlas. Por tanto, el desarrollo y crecimiento personal y ministerial no es fortuito, hay cosas que nosotros debemos hacer para poder ver la mano de Dios moverse a nuestro favor.

Dios piensa en nosotros 1, pero no por nosotros. Muchas personas al llegar a Cristo, abandonan sus estudios y sus trabajos, aludiendo que el Evangelio está primero, cuando en realidad demuestran lo contrario, porque si eres perezoso para culminar una carrera y negligente para proveer para tu hogar, difícilmente vas a poder formar a Cristo en las personas. No puedes estar todo el día en casa, de brazos cruzados, aferrado a la promesa de que “Jehová proveerá” pero lo hará en base a qué, si Él bendice es el fruto de tu trabajo 2, no de tu pereza. Si le sirves a Dios y tus hijos están pasando necesidad, no eres más que un irresponsable. Dios piensa en ti, pero no por ti, así que cree, pero también acciona. Si tu mujer es estéril y Dios te da una Palabra de que concebirán un hijo, a Dios le corresponde sanar su vientre, pero a ti como hombre el estar con ella; sin la acción conjunta de ambos, esta promesa no se cumpliría, lo mismo ocurre con los demás aspectos de la vida diaria.

Los tiempos y las sazones 3. No nos corresponde como Iglesia profetizar el tiempo exacto de la venida del Señor ni tampoco cuando ha de acontecer algún hecho específico; esto es potestad enteramente de Dios Padre y cualquiera que vaya contra ello cae en falsa doctrina. Entendamos que los tiempos están en las manos de Dios: Jesús vino a la tierra en el cumplimiento de un tiempo establecido por el mismo Dios 4, y su ministerio comenzó también en un tiempo determinado por el Padre 5. A lo sumo podemos discernir cuando el tiempo está cerca y mientras se cumple es nuestra responsabilidad continuar haciendo la obra para la cual fuimos llamados, confiando, así como el Rey David, que nuestros tiempos están en las manos de Dios 6.

Baja de tu posición. Hay personas que han estado al borde de la muerte y Dios las ha sanado y empiezan congregándose en la Iglesia, pero al cabo de un tiempo lo abandonan todo porque sus líderes no tuvieron cuidado de ellas, y es que la Unción del Espíritu Santo y los milagros no hacen discípulos, esa tarea nos corresponde a nosotros, los líderes de la Iglesia y si bien como líderes tenemos un puesto de honor, debemos dejar a un lado nuestra posición si la misma representa un obstáculo en el cuidado de las almas. Más importante que predicar en un pulpito, Dios nos llama a derramar nuestra vida en los demás, esta es la esencia del Evangelio; debemos hacer lo primero sin descuidar esto último. Nuestra responsabilidad principal es formar a Cristo en las personas y hasta que no lo logremos vamos a sufrir dolores de parto 7.

Dios te planta en Su Reino 8. El Padre nos compara a las ramas de la vid verdadera, esto es, de Jesús, y nos advierte que si no damos uvas seremos cortados, en cambio si las damos, seremos limpiados; de cualquier forma, en Cristo todos vamos a experimentar procesos, en los cuales saldrá lo peor o lo mejor de nosotros. La única manera de poder dar fruto es permaneciendo en Jesús, y la única manera de permanecer en Jesús es haciendo discípulos; no es una tarea fácil formar a Cristo en las personas, amerita sacrificios de tiempo y dinero, pero genera una gran recompensa: todo lo que pidamos será hecho. A nosotros nos corresponde dar fruto, a Dios le corresponde en este caso, darnos todo lo que le pidamos.

Seamos objetivos, Dios nos entrega las promesas, la Ley, la visión y las almas, a nosotros nos corresponde formar a Jesucristo en las personas a través de su cuidado y correcta atención. Si Dios nos entrega una palabra profética no es para quedarnos de brazos cruzados, es para caminar en ella haciéndola realidad. No perdamos el tiempo en falsas doctrinas acerca de una fecha exacta de la venida del Señor ni permitamos que nuestra posición en la Iglesia nos desvíe de nuestro principal objetivo: plantar a las personas en el Reino de Dios, y si así lo hacemos recibiremos gran recompensa, no sólo en el cielo sino también en la tierra.

Citas:

1 Salmos 40:17 (RVR60): Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

2 Deuteronomio 28:12 (RVR60): Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.

3 Hechos 1:7 (RVR60): Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad.

4 Gálatas 4:4 (RVR60): Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley.

5 Juan 2:4 (RVR60): Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.

6 Salmos 31:15 (RVR60): En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.

7 Gálatas 4:19 (RVR60): Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.

8 Juan 15:1-8 (RVR60): Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

Alcanza la promesa

Del 05 al 11 de Febrero de 2017

Idea central

Solamente se alcanza aquello que se persigue y tratándose de las promesas de Dios, si somos diligentes en perseguirlas, tarde o temprano las alcanzaremos.

Introducción

Dios no hace las cosas a medias ni nos da promesas políticas, cuando Él promete algo, realmente lo cumple, pero queda de nuestra parte alcanzar las promesas y solamente se alcanza aquello que se persigue responsablemente y con diligencia. Tú no puedes esperar menos de lo que Dios ha prometido. Si Dios dijo que te iba a sanar del cáncer, en tu próximo chequeo ya no quedará ni rastro del mismo. Si Dios dijo que te libertaría del cigarrillo, la próxima vez que compres una caja aborrecerás su olor. Dios no es mediocre y espera de nosotros la misma actitud para poder ser partícipes de sus promesas.

No seas escaso

“Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas”. Isaías 54:2 (RVR60)

“Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra”. Salmos 2:8 (RVR60)

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”. Malaquías 3:10 (RVR60)

Si Dios nos ha prometido por herencia las naciones, podemos acercarnos a Él con confianza y comenzar a pedir que nos entregue en primera instancia, nuestras comunidades, siendo diligentes veremos pronto a muchos a los pies de Cristo. Si estás pasando por un momento de escasez, háblale a tu problema, declara que tienes cielos abiertos por cuanto eres obediente en tus diezmos y ofrendas, y verás como la mano de Dios se mueve a tu favor.

Dios recompensa tu trabajo

“Dios es justo, y nunca olvidará lo que ustedes han hecho, y siguen haciendo, para ayudar a su pueblo elegido. De esa manera, ustedes también demuestran que aman a Dios. Deseamos que sigan con ese mismo entusiasmo hasta el fin, para que reciban todo lo bueno que con tanta paciencia esperan recibir”. Hebreos 6:10-11 (TLA)

Dios no es injusto para olvidar todo lo que hacemos por Su Reino, de hecho, lo único que Dios olvida de nuestras acciones es nuestro pecado. Si continuamos haciendo las obras que Jesús nos encomendó, esto es, hacer discípulos, demostraremos que amamos a Dios, y que por tanto, seremos merecedores de alcanzar sus promesas. No se trata sólo de hacer la obra, sino de hacerla con diligencia y entusiasmo.

No seas perezoso

“No queremos que se vuelvan perezosos. Más bien, sin dudar ni un instante sigan el ejemplo de los que confían en Dios, porque así recibirán lo que Dios les ha prometido”. Hebreos 6:12 (TLA)

“Cuando alguien jura, usa el nombre de alguien más importante, para ponerlo por testigo. Por eso, cuando Dios quiso asegurar que cumpliría su promesa, juró que daría lo prometido sin cambiar nada”. Hebreos 6:16-17 (TLA)

Esperar con paciencia el cumplimiento de las promesas de Dios, no significa quedarse de brazos cruzados aguardando que un ángel haga nuestra labor, al contrario, es actuar y prepararnos para que, al cumplirse la Palabra, podamos administrar correctamente lo que Dios nos entrega. Dios siempre se asegura de cumplir lo que promete pero nos pide a cambio que seamos esforzados y valientes. Lo que Dios te ha prometido nada ni nadie lo puede cambiar, excepto tú mismo si no asumes tu responsabilidad en trabajar para que la promesa se haga realidad.

Conclusión

No seas escaso ni perezoso, si Dios te ha llamado a servir en pro de Su Reino, asume con diligencia y responsabilidad tu rol, predica el Evangelio, forma a Cristo en las personas, háblale a los problemas para que estos se muevan, demuestra que amas a Dios trabajando de manera esforzada y valiente en Su obra, y ten por seguro que alcanzarás las promesas y las recompensas que Dios establece en Su Palabra.

Llamado y ministración

Nuestro Padre es un Dios diligente y desea regalarte esa valiosa característica que te moverá a triunfar. Demuéstrale tu disposición a luchar por alcanzar sus promesas. Si le permites organizar tu existencia, Su paz te inundará.

Intercesión

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”. Colosenses 1:16 (RVR60)

Padre, Tú creaste todo con orden y diligencia, incluso nuestro cuerpo y mente, por lo que te pedimos que nos ayudes a ser esforzados y valientes en todo, para servirte con la mejor disposición.

Ofrendas

“Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”. Efesios 3:17 (RVR60)

Nuestro Señor es quien nos revela, con amor, el conocimiento de todo cuanto existe y nos inspira el orden para alcanzar sus promesas. Démosle gracias ofreciéndole honra con nuestra ofrenda.

Esfuerzo y acción

Del 12 al 18 de Febrero de 2017

Idea central

Dios nos ha dado la fe y la misma debe traducirse en esfuerzo y acción, pero bien encaminados, de lo contrario estaremos perdiendo el tiempo.

Introducción

Por mucho que se afane una persona adulta no puede añadir a su estatura ni medio metro y es que el afán no es progreso, es de hecho, desgaste físico y mental. Jesús como autor y consumador de nuestra fe, nos pide que no estemos afanados, pero esto no significa que seamos conformistas ni mediocres, sino que actuemos enfocados en el cumplimiento de objetivos concretos.

La fe se desarrolla

“Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; más el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará”. Daniel 11:32 (RVR60)

“Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma”. Hebreos 10:38 (RVR60)

El pueblo que conoce a Dios se esforzará y actuará en pro de Su Reino. Tenemos que esforzarnos en obedecer lo que Dios establece en Su Palabra y este esfuerzo no sólo se refiere a un esfuerzo físico sino además espiritual. Si estas casado y una persona soltera se ofrece a estar contigo, requiere esfuerzo de tu parte decirle que no y ser fiel a tu pareja, así te difamen y hablen mal de ti. Tu fe debe traducirse en vivencias, y es que el justo por su fe vivirá; no seas pues una persona pasiva, desarrolla la fe que Dios te ha dado obedeciendo Su Palabra.

Seamos humildes

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. 1 Pedro 5:6 (RVR60)

“Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová”. Proverbios 22:4 (RVR60)

No confundamos los términos, no es lo mismo ser humilde que ser pobre. Ser humilde es reconocer nuestros errores y hacerlo delante de Dios y de los hombres, y si así lo hiciéramos recibiremos como recompensa, riquezas, honra y vida. Ser humilde es, además, reconocer que sólo la mano poderosa de Dios puede sacarnos adelante frente a cualquier situación de la vida. Si estás pasando una mala situación, no te afanes, echa tu ansiedad sobre Jesús, humíllate delante de Él y a su debido tiempo te exaltará y te hará prosperar.

La fe, el esfuerzo y la acción te sacarán del dolor

“Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”. Salmos 40:2 (RVR60)

Cuando esperas en el Señor pacientemente, Dios se inclinará y oirá tu petición, Él es el único que puede sacarte del pozo de la desesperación. Deja a un lado el afán y la ansiedad que lo único que hacen es hundirte más y más en el lodo cenagoso. Sé responsable de tus actos, no niegues la realidad producto de tus acciones, pero confía en que tu fe en Cristo Jesús tiene el poder de cambiarlas para bien.

Conclusión

Dios ha confiado en nosotros un tesoro con un potencial ilimitado, la fe, y depende de nosotros hacer uso de ella; algunos utilizan la fe para salir de los problemas, otros para meterse en ellos, de cualquier modo, lo importante es esforzarse y accionar, porque, al fin y al cabo, la fe sin obras es una fe muerta.

Llamado y ministración

Jesús anhela mostrarnos el camino hacia la excelencia, pero debemos aceptar Su invitación, para dar los primeros pasos y desarrollarnos como personas que hacen todo como para Dios. No seas escaso, entrégale tu vida entera a Jesús y verás que las puertas de la excelencia se abrirán para ti.

Intercesión

Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”. Salmos 23:1-3 (RVR60)

Padre, te damos gracias porque Tú eres nuestro pastor, quien nos lleva a los mejores pastos y por sendas de justicia. Te pedimos que podamos imitarte en esa excelencia y guiar a otros con paciencia en Tu nombre.

Ofrendas

“La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella“. Proverbios 10:22 (RVR60)

Dale tu mejor ofrenda al Señor, y verás que Su bendición añadirá riqueza, felicidad y excelencia a tu vida. Dios no es injusto para olvidar todo lo que hacemos y damos por Su Reino y nos retribuirá de Sus manos de manera multiplicada con paz y gozo.

Pelea por tu cosecha

Del 19 al 25 de Febrero de 2017

Idea central

Si bien la Iglesia es considerada la novia del Señor, somos a la par, soldados de Cristo, llamados a pelear y defender nuestras siembras y cosechas en el Reino.

Introducción

De la siembra de la semilla a la recolección de los frutos en la cosecha hay un tiempo, en el cual debemos realizar un debido cuidado con abono, agua y eliminar cualquier plaga. De manera similar en el Evangelio somos llamados a cuidar a los nuevos creyentes con diligencia y responsabilidad, hasta formar en ellos a Cristo. El enemigo siempre buscará destruir la semilla, ya lo ha hecho en el pasado cuando intentó quitarle la vida a Jesús y a Moisés siendo aún recién nacidos, y lo seguirá intentando hoy en día con los hijos de Dios.

Cuida tu testimonio

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”. Santiago 4:7 (RVR60)

“Después de éste fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos. Él entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria”. 2 Samuel 23:11-12 (RVR60)

Puede que en este momento seas el único cristiano en tu familia, pero aférrate a la promesa que ellos también serán salvos como tú; sólo cuidando y manteniendo tu testimonio podrás obtener esa cosecha. Si la Palabra establece que el diablo huye delante de nosotros, ¿por qué frente a las adversidades eres tú quien huye y lo deja todo? Seamos como Sama, uno de los valientes de David, el cual mientras todos huían despavoridos abandonando la cosecha, Él se paró firme y la defendió y Dios le concedió una gran victoria.

Si siembras la duda, cosecharás el temor

“Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban”. Jueces 6:3 (RVR60)

“De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová”. Jueces 6:6 (RVR60)

En una época en que el pueblo de Israel hacía lo malo frente a los ojos de Dios, no creyendo en Él, vivían en constante temor y al asedio de los madianitas y amalecitas, unos pueblos que atacaban sus cosechas y se llevaban sus frutos; de esta manera empobrecían grandemente. Si vives con temor y no siembras o lo haces con duda, vas camino a la pobreza y no por causa del enemigo sino de tus propias decisiones.

Si cuidas tu cosecha, ya ganaste

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Juan 10:10 (RVR60)

“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. Gálatas 6:9 (RVR60)

El enemigo quiere entrar a nuestra viña sólo a hurtar, matar y destruir, pero si cuidamos nuestra cosecha con fe y obediencia, Jesús no permitirá que traspase el lindero, y es que nuestro Señor vino para que tengamos vida y vida en abundancia. Cuidar la cosecha es un trabajo que amerita tiempo y sacrificio, pero sobretodo, constancia, si no nos cansamos de sembrar semillas de bien en los demás, a su tiempo cosecharemos lo bueno.

Conclusión

El enemigo tiene por objetivo destruir nuestras siembras en el Reino de Dios en algún punto de su crecimiento, y somos responsables como labradores de esta tierra de cuidar la semilla, abonándola con fe y obediencia, destruyendo toda plaga o cizaña con nuestro buen testimonio, de tal manera que al final logremos cosechar frutos de amor, paz y gozo, frutos de conversión de nuestras familias y de prosperidad sin igual en nuestras vidas.

Llamado y ministración

Ríndete a Jesús, permítele que sea el Señor de tu vida y todo lo que hasta ahora pensabas que era una cosecha perdida, será restaurada. Tu trabajo, tu familia, tu compromiso de servir al prójimo tomarán un nuevo impulso y darás buenas cuentas de lo que has logrado.

Intercesión

Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; no hay para mí bien fuera de ti“. Salmos 16:2 (RVR60)

Oramos porque nuestra principal semilla, esto es, nuestros hijos, aprendan que no hay mejor vida que junto al Señor, nuestro Padre y Salvador, quien nos enseña a ser responsables y a rendir cuentas por todos los beneficios que nos ha regalado.

Ofrendas

“Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano”. Romanos 14:11-13 (RVR60)

Dobla tus rodillas delante del Señor y preséntale tu ofrenda con amor, ya que cada uno le rendirá cuentas de su capacidad a Dios, de cómo ha peleado por cuidar la cosecha y de cómo le ha honrado a través del trabajo y de los bienes que ha recibido.

Nuestros hechos

Del 26 de Febrero al 04 de Marzo de 2017

Idea central

Cuando Jesús ascendió al cielo nos delegó la responsabilidad de continuar la obra que Él inicio, y es que hoy en día nuestros hechos siguen testificando de Su poder.

Introducción

Después de la ascensión de nuestro Señor al cielo, vienen los hechos de los Apóstoles, donde se nos relata en 28 capítulos las primeras obras de los cristianos enviados por Jesús a cumplir la Gran Comisión; hoy en día nosotros seguimos escribiendo este libro en su capítulo 29 con nuestros hechos en el Evangelio. Comprendamos pues, que Dios no trabaja sólo, Él tomó a la Iglesia y a nuestras propias vidas como instrumentos de salvación; Él ha delegado esa tarea en nosotros y es nuestra responsabilidad cumplirla. Lo que Jesús inició, ahora nosotros debemos continuar, tomados de su mano.

La unción del Espíritu Santo

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”. 2 Timoteo 4:1-2 (RVR60)

“Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”. Mateo 16:19 (RVR60)

La unción no es exclusiva de los Apóstoles, Profetas o Pastores, es para todo aquel que cree en el Señor Jesucristo. Cuando Jesús ascendió, nos dejó al Espíritu Santo para que juntos podamos llevar a feliz término la salvación de la humanidad. Somos llamados a predicar a tiempo y a destiempo, abriendo puertas de sanidad y cerrando puertas de enfermedad, y es que hemos recibido como Iglesia las llaves del Reino de los Cielos.

Cree y actúa

“Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo”. Hechos 6:8 (RVR60)

Si crees en el Señor Jesucristo y predicas con fe, la gente se sanará; no es un asunto de prestar atención a lo que nuestros sentidos perciben, es un asunto de creer y actuar. Debes concebir en tu mente y en tu corazón que Dios te usará si estás dispuesto a servirle. Esteban, un discípulo de Jesús, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo, y así como Él, Dios continúa escribiendo el libro de los Hechos de los Apóstoles a través de ti, de tus acciones como cristiano.

El poder de Dios

“Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder”. 1 Corintios 4:20 (RVR60)

“Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”. 1 Corintios 2:4-5 (RVR60)

Más que palabras, el Reino de los Cielos es poder de Dios, de tal manera que nuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres sino en el mismo Dios. Si bien el diablo tiene poder, mayor es el Espíritu Santo que está en nosotros y actúa a través de nosotros para llevar libertad y sanidad a los cautivos. Dios anhela que el mundo reconozca que sólo a través de Él, las situaciones aparentemente sin solución, la tienen y que no hay condenación para los que creen en Su Hijo.

Conclusión

Más allá de nuestros errores y de nuestras faltas, Dios escribirá para la historia, nuestras acciones, nuestros hechos en pro del Evangelio. Tenemos la enorme responsabilidad como hijos de Dios, de predicar la Palabra en todo momento, de ministrar la unción del Espíritu Santo para libertar y sanar y de darle siempre la gloria a Dios reconociendo que sin Él nada podemos hacer.

Llamado y ministración

El Señor quiere compartirte Sus planes, para que tú puedas alinearte y ser parte de ellos. Sin planes de acción, los proyectos solo son sueños inalcanzables. Confíale tu futuro y lo que anhelas. Búscalo en intimidad para que te revele las proezas que hará contigo.

Intercesión

El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos“. Proverbios 16:9 (RVR60)

Padre, intercedemos porque dentro del ministerio y en nuestra familia endereces nuestros pasos, nos muestres el camino que debemos seguir y nos reveles Tus planes para alinearnos a ellos.

Ofrendas

“Yo con todas mis fuerzas he preparado para la casa de mi Dios, oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata, bronce para las de bronce, hierro para las de hierro, y madera para las de madera; y piedras de ónice, piedras preciosas, piedras negras, piedras de diversos colores, y toda clase de piedras preciosas, y piedras de mármol en abundancia”. 1 Crónicas 29:2 (RVR60)

Nuestras ofrendas son parte vital de nuestros hechos ante Dios. Dentro de los planes de David estaba dar a Dios y ello quedó asentado en la Palabra. Planificó la ofrenda que daría, y así como Él, también nosotros debemos planificar la forma de honrar al Señor con el fruto de nuestro esfuerzo.